¿Qué es un paradigma?
Publicado por Daniel Basurto en Martes, enero 22, 2013Artes | Ciencia | Cultura y Humanidades | Destacados | Expresión | Filosofía
Ha pasado un año en la revista Paradigmas
y es tiempo de hablar precisamente de un científico-filósofo cuya mayor
aportación fue el estudio y reflexión de nada más y nada menos que de
los paradigmas dentro de la ciencia. Así es, hablamos de Thomas Kuhn.
Paradigma es un
conjunto de compromisos compartidos dentro de los cuales yacen supuestos
que permiten crear un marco conceptual a partir del cual se le da
cierto sentido y significado al mundo. Dentro del paradigma se adquieren
generalizaciones simbólicas, criterios metodológicos, compromisos
ontológicos y ejemplares de solución (experimentos satisfactorios), los
cuales serán integrados a manera de chip para guiar la forma en que se
resuelven los problemas científicos y modelan nuestros marcos
epistémicos, es decir, delimitan nuestro horizontes de conocimiento.
Digamos que, cuando se hace ciencia, no se parte de la nada, sino que se
parte de una serie de herramientas que nos permiten trabajar y sin las
cuales ninguna ciencia podría tener lugar. La cuestión es que nuestras
herramientas -que podríamos definirlas como herramientas conceptuales-
ya tienen una carga, una forma específica conforme a la cual laboramos.
En otras palabras, un paradigma es el conjunto de herramientas
conceptuales que asumimos de antemano y ya están enfocadas a resolver
los problemas de cierta manera y no de otra.
Así como un mecánico utiliza un martillo
para clavar los clavos y no utiliza el desarmador para golpearlos (a
menos que esté ebrio o falto de material pertinente y necesario), o así
como sabe que las pinzas tienen una función específica, del mismo modo,
el científico utiliza herramientas que ya están guiadas hacia cierto
fin, y de las cuales no se puede simple y llanamente prescindir. Sucede
en realidad lo opuesto, incluso para desechar o mejorar las herramientas
que tenemos, debemos primero de utilizarlas y observar, por medio de la
práctica, cuáles son sus virtudes y sus defectos. Un paradigma es un
conjunto de compromisos teóricos que tenemos que utilizar para resolver
problemas, lo cual no implica que dichos compromisos sean inalterables
sino que, a partir de su uso, se puede ver cuáles son los problemas que
sí pueden resolver y cuáles no.
Pongamos un ejemplo. Hoy en día el
paradigma del sistema solar es indudable; las herramientas conceptuales,
así como los experimentos y evidencias que la tecnología nos ofrece no
dejan lugar de dudas que, en efecto, existen planetas que giran
alrededor del Sol con ciclos rotatorios bien definidos. Cuando se hacen
investigaciones sobre galaxias lejanas, se hacen apoyándose en los
supuestos y compromisos que explican nuestro sistema solar. Alguien no
podría de buenas a primeras explicar el movimiento de galaxias lejanas
pasando por alto las leyes más fundamentales de la física; tiene que
conocerlas y utilizarlas para, posteriormente, modificarlas de manera
paulatina o drástica.
En el primer caso, es decir, cuando los
conceptos son modificados de manera lenta, no hay propiamente un cambio
de paradigma, lo que existe es más bien un reajuste de sus marcos. En el
segundo caso, esto es, cuando hay modificaciones que adquieren fuerza
tal que ponen al descubierto los vacíos dentro del paradigma anterior,
es cuando toma lugar un cambio de paradigma. Este tipo de cambios se dan
con mucha más lentitud, ya que se dan cuando la modificación de
conceptos es tanta que el único desenlace es modificar el paradigma
entero y ya no sus partes. Siguiendo con el ejemplo del sistema solar,
cuando Nicolás Copérnico cambió el modelo geocéntrico para estipular el
modelo heliocéntrico, lo que hizo no fue sólo la modificación de
conceptos, sino que, mediante una serie de experimentos, comprobó que su
modelo estaba en lo correcto, con lo cual se cambiaron los compromisos
más básicos en la astronomía.
Cuando hay cambios de paradigma, dice
Kuhn, lo que toma lugar es una especie de un cambio de anteojos. Esto
es, mientras que con unos lentes el mundo nos parecía de un modo
particular, bajo el otro par de anteojos (paradigma) la graduación ha
cambiado, así como nuestra concepción del mundo. Y sucede lo mismo que
cuando acabamos de cambiar nuestros lentes: en un principio nos parecen
incómodos y nos es difícil adaptarnos a ellos, pero con el tiempo nos
vamos sintiendo más cómodos hasta que nos acostumbramos. Este cambio es
lo que Kuhn entenderá por ciencia normal y ciencia extraordinaria
respectivamente: ciencia normal cuando hay modificaciones conceptuales que no tocan los supuestos básicos, ciencia extraordinaria cuando hay modificaciones conceptuales y compromisos que han sido derrumbados desde sus cimientos.
Así, cuando existen cambios de paradigma
lo que está tomando lugar no es sólo una modificación epistémica, sino
una modificación de orden ontológico. En efecto, cuando nuestros
supuestos, conceptos y datos han sido cambiados de este modo tan
radical, sus consecuencias no pueden pasar desapercibidas, sino que se
traducen en un develamiento del mundo que antes nos era ajeno, dando la
sensación de que el mundo en el que trabajamos ya no es el mismo: “Los
datos mismos habían cambiado. Éste es el último de los sentidos en que
podemos desear afirmar que, después de una revolución, los científicos
trabajan en un mundo diferente”.[1]
Si quiere saber un poco más sobre los paradigmas en la ciencia, dé click aquí.
[1] Kuhn, Thomas. La estructura de las revoluciones científicas. Ed. Fondo de Cultura Económica, México, 1971. Pág. 211.

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